PUNTO FINAL
Año VI. Nº 151
Martes 15 de febrero de 1972
Año VI. Nº 151
Martes 15 de febrero de 1972
PUNTILLAZOS
EL PARTIDO DE BALTRA
EL Partido de Izquierda Radical (PIR) tiene dirigentes de lujo. Por algo ya está en el gobierno y nada menos que con las carteras de Minería y de Justicia en sus manos. Entre los dirigentes de la Izquierda Radical (¿por qué se llamará así cuando, obviamente, está a la derecha del Partido Radical?) figura el senador Alberto Baltra Cortés, que casi fue candidato presidencial de la Unidad popular. Hombre serio y estudioso, autor de numerosos libros y de la parte económica del Programa de la Unidad Popular, el profesor Baltra merece gran respeto. Pero su idoneidad académica, su conocimiento profundo de los países socialistas que ha visitado, su contribución a un Programa que plantea iniciar la construcción del socialismo (¿o fue una concesión retórica?), etc., no han conseguido educar ideológicamente a otros dirigentes del PIR.
Por ejemplo, el diputado Manuel Magalhaes Medling, presidente subrogante del PIR, que desde 1958 vino apoyando la candidatura presidencial de la izquierda, ha formulado declaraciones en "El Mercurio" que son el despiporre. Veamos lo más livianito: "...No nos vengan con cuentos de dividir al país en clases... Yo puedo decir que los obreros no son una clase con odios. Por el contrario, el proletariado no politizado, sobre todo, es ¡tan humano, tan fraternal! No tiene odios. Usted puede tener en su casa una habitación sin ocupar, pero seguramente lo pensará dos veces o dudará antes de acoger a otra persona, pero yo he visto muchas veces cómo un obrero que vive en un conventillo, acoge a otro que está sin casa, le da un rincón en su habitación, y el recién llegado así se queda y nadie le pide que se vaya por días y días que pasen. ¡Hasta con el perro lo reciben! La fraternidad es muy grande en la clase de más abajo. Y repito, no tienen odios".
Para decirlo con una frase muy en boga en la política: bueno es el cilantro pero no tanto.
Al diputado Magalhaes le hace falta un cursillo elemental del profesor Baltra.
Por más que el PIR quiera imponerle al gobierno un estilo socialdemócrata, es como mucho que trate de borrar las clases sociales. Es cierto que el cisma del partido Radical se produjo, precisamente, cuando su última Convención Nacional reconoció nuevamente (porque ya lo había hecho hace muchos años, pero después vinieron intervalos políticos que más vale olvidar), la lucha de clases. El PR se matriculó en esa Convención junto a la clase trabajadora y adoptó el marxismo como método científico de interpretación de la realidad. De inmediato un numeroso grupo de parlamentarios, encabezados por los senadores Luis Bossay y Alberto Baltra, abandonaron el PR. Formaron la Izquierda Radical que acusó al PR de haberse convertido en partido marxista y que, por lo tanto, ya no representaba los intereses de la clase media. De modo que, quiérase o no, el PIR se ubicó a la derecha del PR.
"En el PIR —dice Magalhaes— está la gente que ha militado en la Izquierda durante muchos años. Entiéndase, izquierda, no marxismo". (Entre los militantes "piristas" figuran izquierdistas tan conocidos como Germán Picó Cañas y otros ex radicales que estuvieron con Jorge Alessandri en el período 1958-64). "Nosotros —añade Magalhaes— nos opondremos a todo lo que este fuera de la Constitución y la ley. En eso somos terminantes y no transamos" (¿y es que alguien en la UP le ha hecho una proposición deshonesta al PIR para violar la Constitución o las leyes?). "Trataremos por todos los medios que se eliminen los excesos que se han producido (sic), que terminen las tomas de predios, que se eliminen los excesos que se han producido (sic, ¡otra vez!), que terminen las tomas de predios, de departamentos, de fábricas y de minas. Y todas las que han sido tomadas en contravención a la ley deben ser devueltas a sus dueños".
Este es el pensamiento político del presidente subrogante del PIR (el titular, senador Bossay, salió a París a renegociar la deuda externa). Pero Bossay antes de viajar dejó firmado un documento —que por supuesto "El Mercurio" publicó in extenso, como todas las declaraciones del PIR—, en que su partido señalaba por qué ingresó al gabinete. Fue especialmente invitado, afirma, y está en el gobierno para vigilar que el proceso no se desmande, para que marche pegadito a las pretinas de la Constitución y "de las leyes. El PIR no aguantará "ultraizquierdistas" dentro ni fuera de la Unidad Popular. Y su aporte es muy valioso, porque es nada menos que el de las capas medias. En este sentido el PIR no le deja ni los faldones de una capa media a la Democracia Cristiana. "Las capas medias, somos nosotros", dice el PIR.
Con esta clase de argumentos, el lector se explicará por qué toda la prensa de derecha celebró editorialmente ese documento del PIR y también por qué la Juventud Radical Revolucionaria emitió una declaración señalando que el ingreso del PIR al gobierno era un retroceso político. Y por qué el diputado socialista Mario Palestro dijo más o menos lo mismo. Y por qué ... bueno, por qué muchas cosas.
FRANCOTIRADOR
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