PUNTO FINAL
Año VI. Nº 162
Martes 18 de julio de 1972
Entrevista
JUVENTUD RADICAL REVOLUCIONARIA
CRITICA LAS NEGOCIACIONES UP-DC
CRITICA LAS NEGOCIACIONES UP-DC
EL presidente de la Juventud
Radical Revolucionaria, Alejandro
Montesinos, respondió a una serie de preguntas formuladas por PF, en
relación al actual momento político. El texto de esa entrevista es el
siguiente:
—¿Qué opina sobre
las conversaciones UP-DC?
"Aunque pudiera
parecer un acto de oportunismo decir ahora cuáles fueron nuestras actitudes al
plantearse el inicio de tales conversaciones, vamos a señalar lo que fue
nuestra posición en aquella oportunidad. Ademas, fue un interesante tema de
debate en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Radical, pues el Ministro
encargado por el Ejecutivo es militante del Partido Radical, en la cartera de
Justicia.
Esquematizar con
meros slogans las conversaciones como "conciliación" o
"traición" no es lo que debe marcar las posiciones que queremos
detallar. Tras estas actitudes del gobierno de la Unidad Popular, está presente
toda una concepción acerca de lo que debe y puede ser el proceso de lucha de
clases, así como su dirección y desarrollo en nuestro país.
En esa oportunidad
señalamos que: 1º, los representantes del imperialismo y la derecha nacional,
jamás conversan si tales actos no tienen al menos la perspectiva de resultar
convenientes para sus posiciones; 2º, en situaciones de definición política no
es posible anteponer concepciones armonizantes a lo que la propia teoría nos entrega
como una realidad del proceso de clases, vale decir, su carácter antagónico y
conflictivo; esto último alcanza y afecta al conjunto de la sociedad, por
cierto incluida la base trabajadora que compone una buena parte de la DC.
A partir de estas dos
consideraciones centrales, afirmamos nuestra oposición a tales conversaciones.
¿Qué elementos
socio-políticos estaban presentes en este fenómeno? De una parte, el grueso de
las fuerzas políticas que representan el interés de la clase de los
trabajadores (UP) y de otra, los sectores reformistas que tras un período de
gobierno dieron claro testimonio de su compromiso con las fuerzas económicas
más reaccionarias y con el imperialismo norteamericano. ¿Que perspectivas
tenían entonces estas conversaciones? Para los primeros se trataba de evitar un
enfrentamiento entre el Congreso y el Ejecutivo y para los segundos se trataba
de seguir una táctica "gatopardesca" que les permitiera fijar un
marco estático a un proceso que, por su dinamismo, terminará por aplastarlos como
clases dominantes. Para ellos está claro que las fuerzas que luchan en nuestro
país por el socialismo, en una perspectiva estratégica, luchan por una
socialización progresiva y creciente de los medios de producción; no sólo para
terminar con los monopolios y las contradicciones más flagrantes del sistema
sino para terminar con "la explotación del hombre por el hombre". La
habilidad política de la DC tenía como limitación, su propio compromiso con los
sectores oligárquicos y monopólicos que han sido afectados por la aplicación
del Programa popular y fue este último lo que hizo estériles estos contactos
que ingenuamente la izquierda chilena había emprendido.
Pensamos que de ello
pueden obtenerse importantes conclusiones y enseñanzas: habremos de entender con
mayor claridad que las fuerzas revolucionarias caen en el subjetivismo y la
ingenuidad cuando remiten a factores externos a ellas mismas, las posibilidades
de éxito o fracaso de tal o cual misión. Es un poco como hipotecar nuestras
propias responsabilidades en el proceso. De otra parte, vinculado a lo
anterior, hay que recuperar la confianza de y en las masas trabajadoras,
comprendiendo y aceptando que habrán de ser ellas el motor del proceso
revolucionario".
—¿Cuál será la
tarea fundamental de la J.R.R.?
"Nuestra
organización ha llamado a un Congreso Nacional extraordinario a celebrarse en
Valparaíso del 12 al 15 de agosto próximo.
En líneas generales
el propósito de tal Congreso es el de revisar, revitalizar el conjunto de lo
que podríamos llamar las tácticas de hoy.
Como es sabido la
J.R.R. nació en el seno partidario teniendo como meta principal depurar humana
e ideológicamente al radicalismo de todo el lastre derechista que arrastraba
tras años de vacilante conducta política. Nuestra meta era recuperar una
actitud popular, vinculando estas fuerzas al resto de las fuerzas
revolucionarias y progresistas de nuestro país.
Recordamos 1969,
incluso 1971, en que hubo que vencer incluso sentimientos espontáneos de
militantes engañados por largos años de maquiavélicas direcciones políticas que
habían mellado la combatividad de fuertes contingentes del PR.
La formación de los
auténticos golpistas representados por la Democracia Radical, así como del
oportunismo más descarado agrupados hoy en el PIR, representan en nuestro
concepto claros indicios de que el radicalismo de hoy es una versión no sólo
renovada, sino que también profundamente diferenciada de lo que fue la
expresión radical de hace algunos años.
No todo está
completado pues subsisten aún elementos que por mera conveniencia política han
adoptado una perspectiva "izquierdeante", que se expresa incluso en
niveles que calificamos de "social oportunistas". Desgraciadamente no
están solos, en un esquema más amplio, pues también este fenómeno es detectable
en sectores de la izquierda, lo que nos lleva a pensar que nuestra tarea de
vigilancia revolucionaria no habrá de estar circunscrita a lo interno, sino al
conjunto de aquellos sectores que tienen incidencia en la marcha general del
proceso.
Sin embargo esto, que
yo llamaría la táctica de 1968, año de nuestro nacimiento como organización,
requiere algunas revisiones que la complementen y la enriquezcan, pues las
propias condiciones internas y externas han cambiado lo suficiente como para
exigir que en 1972 se apliquen tácticas acordes con nuestra realidad. De lo
contrario se estarían confundiendo los deseos con la realidad en un acto de
subjetivismo voluntarioso.
En líneas generales
podríamos resumir señalando que se trata de pasar de la época del decir a la
época del hacer.
En nuestro concepto
no se puede seguir pensando en "propugnar" o "luchar" por
tales o cuales "ideas", sino fundamentalmente aplicarlas en la realidad,
en contra del enemigo de clase interno y externo, mediante una real vinculación
con los frentes de masas. En cada presencia revolucionaria se hace necesaria
esa vinculación entendiendo que nuestra aportación del proceso se trunca si la
entendemos sólo en la perspectiva del trabajo interno, partidario.
Aún más, pensamos con
Lenin que el verdadero revolucionario se forma y forja al calor del trabajo en
las masas. Entonces es necesario que cada uno de nosotros pruebe en la realidad
su propósito sincero de ser, en cada lugar y a cada momento, un revolucionario
de verdad.
Por ello, nuestro
Congreso de agosto, tendrá una importancia y proyección extraordinariamente
amplia para el futuro de la J. R. R.".
—¿Cómo vieron
ustedes el enfrentamiento electoral de Coquimbo?
"Desde el punto
de vista formal no fue ni mucho menos un acto revolucionario, pues constituyó
una repetición de los ya conocidos actos electorales; claro que tras esta
cuestión formal hay elementos que deben ser analizados ya que juegan importante
rol en la marcha general del proceso que se vive en Chile.
Nos parece de suma
importancia destacar que el enfrentamiento de clase que se viene produciendo en
Chile tuvo una nueva expresión en este evento electoral. Por una parte se
mantuvo la unidad revolucionaria, expresada por los partidos que integran la
Unidad Popular, y por otra los reaccionarios de siempre, cuyo único propósito
es evitar el avance torrentoso del pueblo para lograr transformaciones que
permitan consolidar una nueva sociedad. En esto debemos reiterar lo que
señalamos cuando se produjo la escisión de siete diputados y cinco senadores
para crear el llamado PIR. La misma dinámica de los acontecimientos sociales y
económicos demostró que este grupúsculo no es otra cosa que un factor más de la
reacción, de ahí que no extraña a la opinión pública que las fuerzas
reaccionarias hayan expresado sus lineamientos políticos en la elección de
Coquimbo por intermedio de un candidato del PIR.
Ayer sostuvimos que
la conducta de Bossay y su camarilla tendría que irse plasmando en acciones
comunes de éstos con la derecha. Hoy sostenemos que los hechos, como por
ejemplo la elección de Coquimbo, demuestran la identidad que el PIR tiene con
los intereses económicos de los que pretenden una salida golpista en contra del
pueblo".
—Recientemente el
Departamento Nacional Campesino Radical celebró un Congreso. ¿Qué participación
le ha cabido en él a la J. R. R.?
"Hace poco más
de un año un grupo de militantes y dirigentes adultos y juveniles con la
participación de elementos campesinos se propusieron dar vida a la Comisión
Agraria Radical. Este organismo incipiente tuvo en sus comienzos una
orientación más bien funcionaria-campesina que lo llevó a distorsionar su
acción. Sin embargo hoy al cerrarse el Congreso Campesino Radical entendemos el
papel extraordinario que muchos militantes adultos y juveniles cumplieron en el
frente del agro.
La composición de
clase de este último Congreso nos indica que era necesario generar desde el
propio seno de los campesinos radicales una dirección nacional auténtica y
revolucionaria que la oriente, duplicando nuestro esfuerzo en el sector
campesino chileno.
Nuestro papel
fundamental es apoyar las iniciativas campesinas, pues ellas tuvieron un
sentido claramente revolucionario, rechazando las orientaciones reformistas y
"modernizantes" que a veces se han querido imprimir al proceso de
reforma agraria.
Por vía del ejemplo,
para evitar toda tramitación que se da entre el momento de la expropiación de
un predio y su toma de posesión, los campesinos radicales acordaron impulsar
tomas organizadas y responsables para poner en marcha la producción del predio
de que se trate.
Esta iniciativa
permite una contribución efectivamente revolucionaria por parte de los propios
campesinos en la aplicación del programa de la UP.
Impulsar en todos los
niveles el crecimiento y desarrollo de los CERA (Centros de Reforma Agraria),
será una tarea que emprendamos para erradicar todos los brotes de
individualismo y oportunismo o capitalismo que pudieran surgir del lastimoso
ejercicio de la Democracia Cristiana en el gobierno pasado.
XIMENA SOLIS V.
Recuperado de: http://www.blest.eu/inf/PF162.html
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