martes, 29 de diciembre de 2015

Recuperando nuestra historia: Juventud Radical Revolucionaria critica las negociaciones UP-DC - Entrevista a Alejandro Montesinos (Edición Nº 162 PF, 18 de julio de 1972)

                                                                                                                                            PUNTO FINAL 
Año VI. Nº 162 
Martes 18 de julio de 1972


Entrevista

JUVENTUD RADICAL REVOLUCIONARIA 
CRITICA LAS NEGOCIACIONES UP-DC

EL presidente de la Juventud Radical Revolucionaria, Alejandro Montesinos, respondió a una serie de preguntas formuladas por PF, en relación al actual momento político. El texto de esa entrevista es el siguiente:

¿Qué opina sobre las conversaciones UP-DC?

"Aunque pudiera parecer un acto de oportunismo decir ahora cuáles fueron nuestras actitudes al plantearse el inicio de tales conversaciones, vamos a señalar lo que fue nuestra posición en aquella oportunidad. Ademas, fue un interesante tema de debate en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Radical, pues el Ministro encargado por el Ejecutivo es militante del Partido Radical, en la cartera de Justicia.

Esquematizar con meros slogans las conversaciones como "conciliación" o "traición" no es lo que debe marcar las posiciones que queremos detallar. Tras estas actitudes del gobierno de la Unidad Popular, está presente toda una concepción acerca de lo que debe y puede ser el proceso de lucha de clases, así como su dirección y desarrollo en nuestro país.

En esa oportunidad señalamos que: 1º, los representantes del imperialismo y la derecha nacional, jamás conversan si tales actos no tienen al menos la perspectiva de resultar convenientes para sus posiciones; 2º, en situaciones de definición política no es posible anteponer concepciones armonizantes a lo que la propia teoría nos entrega como una realidad del proceso de clases, vale decir, su carácter antagónico y conflictivo; esto último alcanza y afecta al conjunto de la sociedad, por cierto incluida la base trabajadora que compone una buena parte de la DC.

A partir de estas dos consideraciones centrales, afirmamos nuestra oposición a tales conversaciones.

¿Qué elementos socio-políticos estaban presentes en este fenómeno? De una parte, el grueso de las fuerzas políticas que representan el interés de la clase de los trabajadores (UP) y de otra, los sectores reformistas que tras un período de gobierno dieron claro testimonio de su compromiso con las fuerzas económicas más reaccionarias y con el imperialismo norteamericano. ¿Que perspectivas tenían entonces estas conversaciones? Para los primeros se trataba de evitar un enfrentamiento entre el Congreso y el Ejecutivo y para los segundos se trataba de seguir una táctica "gatopardesca" que les permitiera fijar un marco estático a un proceso que, por su dinamismo, terminará por aplastarlos como clases dominantes. Para ellos está claro que las fuerzas que luchan en nuestro país por el socialismo, en una perspectiva estratégica, luchan por una socialización progresiva y creciente de los medios de producción; no sólo para terminar con los monopolios y las contradicciones más flagrantes del sistema sino para terminar con "la explotación del hombre por el hombre". La habilidad política de la DC tenía como limitación, su propio compromiso con los sectores oligárquicos y monopólicos que han sido afectados por la aplicación del Programa popular y fue este último lo que hizo estériles estos contactos que ingenuamente la izquierda chilena había emprendido.

Pensamos que de ello pueden obtenerse importantes conclusiones y enseñanzas: habremos de entender con mayor claridad que las fuerzas revolucionarias caen en el subjetivismo y la ingenuidad cuando remiten a factores externos a ellas mismas, las posibilidades de éxito o fracaso de tal o cual misión. Es un poco como hipotecar nuestras propias responsabilidades en el proceso. De otra parte, vinculado a lo anterior, hay que recuperar la confianza de y en las masas trabajadoras, comprendiendo y aceptando que habrán de ser ellas el motor del proceso revolucionario".

¿Cuál será la tarea fundamental de la J.R.R.?

"Nuestra organización ha llamado a un Congreso Nacional extraordinario a celebrarse en Valparaíso del 12 al 15 de agosto próximo.

En líneas generales el propósito de tal Congreso es el de revisar, revitalizar el conjunto de lo que podríamos llamar las tácticas de hoy.

Como es sabido la J.R.R. nació en el seno partidario teniendo como meta principal depurar humana e ideológicamente al radicalismo de todo el lastre derechista que arrastraba tras años de vacilante conducta política. Nuestra meta era recuperar una actitud popular, vinculando estas fuerzas al resto de las fuerzas revolucionarias y progresistas de nuestro país.

Recordamos 1969, incluso 1971, en que hubo que vencer incluso sentimientos espontáneos de militantes engañados por largos años de maquiavélicas direcciones políticas que habían mellado la combatividad de fuertes contingentes del PR.

La formación de los auténticos golpistas representados por la Democracia Radical, así como del oportunismo más descarado agrupados hoy en el PIR, representan en nuestro concepto claros indicios de que el radicalismo de hoy es una versión no sólo renovada, sino que también profundamente diferenciada de lo que fue la expresión radical de hace algunos años.

No todo está completado pues subsisten aún elementos que por mera conveniencia política han adoptado una perspectiva "izquierdeante", que se expresa incluso en niveles que calificamos de "social oportunistas". Desgraciadamente no están solos, en un esquema más amplio, pues también este fenómeno es detectable en sectores de la izquierda, lo que nos lleva a pensar que nuestra tarea de vigilancia revolucionaria no habrá de estar circunscrita a lo interno, sino al conjunto de aquellos sectores que tienen incidencia en la marcha general del proceso.

Sin embargo esto, que yo llamaría la táctica de 1968, año de nuestro nacimiento como organización, requiere algunas revisiones que la complementen y la enriquezcan, pues las propias condiciones internas y externas han cambiado lo suficiente como para exigir que en 1972 se apliquen tácticas acordes con nuestra realidad. De lo contrario se estarían confundiendo los deseos con la realidad en un acto de subjetivismo voluntarioso.

En líneas generales podríamos resumir señalando que se trata de pasar de la época del decir a la época del hacer.

En nuestro concepto no se puede seguir pensando en "propugnar" o "luchar" por tales o cuales "ideas", sino fundamentalmente aplicarlas en la realidad, en contra del enemigo de clase interno y externo, mediante una real vinculación con los frentes de masas. En cada presencia revolucionaria se hace necesaria esa vinculación entendiendo que nuestra aportación del proceso se trunca si la entendemos sólo en la perspectiva del trabajo interno, partidario.

Aún más, pensamos con Lenin que el verdadero revolucionario se forma y forja al calor del trabajo en las masas. Entonces es necesario que cada uno de nosotros pruebe en la realidad su propósito sincero de ser, en cada lugar y a cada momento, un revolucionario de verdad.

Por ello, nuestro Congreso de agosto, tendrá una importancia y proyección extraordinariamente amplia para el futuro de la J. R. R.".

¿Cómo vieron ustedes el enfrentamiento electoral de Coquimbo?

"Desde el punto de vista formal no fue ni mucho menos un acto revolucionario, pues constituyó una repetición de los ya conocidos actos electorales; claro que tras esta cuestión formal hay elementos que deben ser analizados ya que juegan importante rol en la marcha general del proceso que se vive en Chile.

Nos parece de suma importancia destacar que el enfrentamiento de clase que se viene produciendo en Chile tuvo una nueva expresión en este evento electoral. Por una parte se mantuvo la unidad revolucionaria, expresada por los partidos que integran la Unidad Popular, y por otra los reaccionarios de siempre, cuyo único propósito es evitar el avance torrentoso del pueblo para lograr transformaciones que permitan consolidar una nueva sociedad. En esto debemos reiterar lo que señalamos cuando se produjo la escisión de siete diputados y cinco senadores para crear el llamado PIR. La misma dinámica de los acontecimientos sociales y económicos demostró que este grupúsculo no es otra cosa que un factor más de la reacción, de ahí que no extraña a la opinión pública que las fuerzas reaccionarias hayan expresado sus lineamientos políticos en la elección de Coquimbo por intermedio de un candidato del PIR.

Ayer sostuvimos que la conducta de Bossay y su camarilla tendría que irse plasmando en acciones comunes de éstos con la derecha. Hoy sostenemos que los hechos, como por ejemplo la elección de Coquimbo, demuestran la identidad que el PIR tiene con los intereses económicos de los que pretenden una salida golpista en contra del pueblo".

Recientemente el Departamento Nacional Campesino Radical celebró un Congreso. ¿Qué participación le ha cabido en él a la J. R. R.?

"Hace poco más de un año un grupo de militantes y dirigentes adultos y juveniles con la participación de elementos campesinos se propusieron dar vida a la Comisión Agraria Radical. Este organismo incipiente tuvo en sus comienzos una orientación más bien funcionaria-campesina que lo llevó a distorsionar su acción. Sin embargo hoy al cerrarse el Congreso Campesino Radical entendemos el papel extraordinario que muchos militantes adultos y juveniles cumplieron en el frente del agro.

La composición de clase de este último Congreso nos indica que era necesario generar desde el propio seno de los campesinos radicales una dirección nacional auténtica y revolucionaria que la oriente, duplicando nuestro esfuerzo en el sector campesino chileno.

Nuestro papel fundamental es apoyar las iniciativas campesinas, pues ellas tuvieron un sentido claramente revolucionario, rechazando las orientaciones reformistas y "modernizantes" que a veces se han querido imprimir al proceso de reforma agraria.

Por vía del ejemplo, para evitar toda tramitación que se da entre el momento de la expropiación de un predio y su toma de posesión, los campesinos radicales acordaron impulsar tomas organizadas y responsables para poner en marcha la producción del predio de que se trate.

Esta iniciativa permite una contribución efectivamente revolucionaria por parte de los propios campesinos en la aplicación del programa de la UP.

Impulsar en todos los niveles el crecimiento y desarrollo de los CERA (Centros de Reforma Agraria), será una tarea que emprendamos para erradicar todos los brotes de individualismo y oportunismo o capitalismo que pudieran surgir del lastimoso ejercicio de la Democracia Cristiana en el gobierno pasado.

XIMENA SOLIS V.

Recuperado de: http://www.blest.eu/inf/PF162.html

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